CARTA PARA INÉS

24 de julio de 2009

Querida Inés:

Tal y como te prometí, te escribo esta carta para desearte toda la suerte del mundo en tu nueva vida. Ahora que has decidido tomar los hábitos, me doy cuenta de que tu verdadera vocación era esa: casarte con dios. Yo también lo haré, porque ni dios quiere casarse conmigo. Quiero que sepas que en mí siempre tendrás una amiga esperando fuera de esas cuatro frías paredes, aunque la gente por aquí dice que los conventos son muy muy calientes por dentro. Mejor, así no pasarás frío, que estamos en pleno invierno. Yo todavía no he sentido la llamada del señor. ¡Fíjate! Con lo devota que soy y al final tú has sido la primera. Todo llegará.

No te pienso olvidar. Te enviaré paquetes por MRW para que te lleguen lo antes posible, ya que dadas las circunstancias, entiendo que el tiempo te apremie y que tengas, si cabe, más urgencias físiológicas ahora que antes de entrar en ese lugar. Nunca entendí esos sofocos de los que tanto me hablabas, a lo mejor te está llegando la menopausia, aunque esas calenturas no son propias de tu edad.

Me apresuré y fui a comprarte ese coletero tan bonito que querías llevarte: el que tenía bolitas y que no te dio tiempo a comprar y que tanto mirabas en el escaparate de esa tienda nueva que han puesto debajo de tu casa. Que por cierto, ya le han puesto el cartel con el nombre: se llama “Sex-Shop” y el cartel está iluminado día y noche. Qué nombres tan raros les ponen ahora a las tiendas de souvenirs ¿verdad? El coletero debe ser de importación porque el dependiente me dijo que eran bolas chinas. Tanto me gustó que compré otro para mí igual que el tuyo. Vamos a estar muy guapas las dos. Por cierto, el dueño del establecimiento me dio recuerdos para ti además de dos cositas: una braguita tuya que creo que el pobre hombre hasta te la ha lavado porque ha encogido muchísimo, aunque ha quedado muy graciosa y la parte del culete ha encogido más porque solo ha quedado un hilito de tela. La habrá lavado a noventa grados porque los hombres no entienden las lavadoras. Tendrás que tirarla. Ya te regalaré yo unas de esas altas, de las que te tapan el ombligo y que tanto te gustan. No sé cómo habrán podido ir a parar allí, se te habrán caído al tender la ropa.

La otra cosa que me ha dado es un dvd que dice que  lo olvidaste el día de la iniciación a la multiorgía, que es una sorpresa y que no puedo verlo. No sabía que se llamaba así a la toma de hábitos, tengo que ponerme al día si quiero seguir los caminos del señor.  Tampoco sabía que había un ritual de iniciación ¡Qué calladito lo tenías! Pero tanta ilusión me ha hecho y tan orgullosa me siento de ti, querida Inés, (hoy digo tu nombre en voz alta) que he conseguido que mi primo, el Alcalde, ponga una pantalla esta tarde en el parque y hemos invitado a todo el pueblo para verte en grande y no perder detalle. Será como un cine de verano pero en invierno. La emoción me embarga. ¡Verás la cara que van a poner todos cuando te vean! Ya sabes lo querida que eres aquí por todos. Los hombres siempre han sentido algo muy especial por ti. Sobre todo el médico, que no se cansa de decirme las veces que te la ha metido. No sabía que estabas enferma, querida amiga. No te preocupes, te mandaré en el mismo paquete ese supositorio gigante que me pediste que te comprara junto al coletero. Es un poco grande, pero si tú dices que se dosifica, te creo.

La proyección es a las cinco, lo vamos a poner temprano para que todas las niñas del pueblo sigan tu ejemplo. A ver si a alguna se le pega algo, que no sabes cómo vienen las mocitas de hoy en día…

Bueno, querida amiga Inés, que hasta el nombre lo tienes celestial. Cuando veamos el dvd te lo mando dentro del paquete. ¡Qué nervios! Cuídate mucho y cuida esa garganta, que últimamente estás afónica cada dos por tres.

P.D. Recuerdos de Julio el bombero, que dice que pronto irá con su manguera a apagarte el fuego. ¡Qué cosas tiene éste Julio! ¡Si en invierno no hay incendios!

Un beso amiga, y que dios te bendiga.

Published in: on 24 julio 2009 at 15:08  Dejar un comentario  

…ESO DIGO YO.

COCA

Published in: on 24 julio 2009 at 12:54  Dejar un comentario  

MALDITA HORA

15 d julio de 2009

Me cago en la hora en que se me ocurrió enamorarme de un sevillano. El amor es muy bonito pero no te da de comer, ni te paga las facturas, ni te viste, ni te calza. Cuando decidí dejarlo todo por amor para venirme aquí no se me pasó por la cabeza ni por un instante que no iba a conseguir un trabajo. Ahora, cinco años después, me arrepiento (laboralmente hablando) de la barbaridad que hice dejando un trabajo en el que dos días después de venirme me harían fija. Un trabajo que aunque no me mataba me daba un buen sueldo. Un trabajo que tenía a cinco minutos de mi casa. Un trabajo en el que hoy por hoy por jubilación de una compañera me habrían ascendido y ganaría bastante más. Un trabajo que me hacía a veces reír y otras enfadarme como una cabrona, pero que sí me daba de comer, sí me pagaba las facturas, sí me vestía aunque fuera de mercadillo y sí me calzaba aunque fuera del mismo. Un trabajo que me hacía sentirme bien. Un trabajo que no me hacía mendigar billetes para gastos propios sin setirme culpable y que nunca puedo devolver. Un trabajo que me hacía económicamente independiente y lo más importante: un trabajo que me hacía sentirme persona.

Maldita hora en la que se me ocurrió pensar que aquí también habría un trabajo para mi.

Published in: on 16 julio 2009 at 0:17  Comments (1)  

LECCIÓN MAGISTRAL

14 de Julio de 2009

Un juez sensato.

Published in: on 14 julio 2009 at 19:05  Dejar un comentario