CARTA PARA INÉS II

28 de agosto de 2009

Querida Inés:

Esta vez te escribo desde Tailandia. El video fue un éxito y les gustó mucho a todos. ¡No te imaginas la que se armó! El hombre que me dio el dvd se equivocó, y en vez de darme el tuyo  me dió una película obscena. La mujer que sale dicen que se parece a ti, tanto que unos se escandalizaron y otros hicieron la ola. Pero apenas se le ve la cara porque casi todo el rato salen escenas obscenas, así que no sé cómo se les ocurre decir que eres tú. No es la cara precisamente lo que más se ve, me parece insultante que digan algo tan horroroso de quien ha decidido entregarse a Dios por completo.

Mi primo, el Alcalde, hizo una recolecta con la que colaboró todo el pueblo para regalarme este viaje. Me dijeron que necesitaba ver mundo urgentemente; creo que por fin se han dado cuenta de que soy una gran mujer y han decidido tener un detalle conmigo. ¿Ves Inés, cuánto nos quieren? En este pueblo hay mucho amor, sobre todo en el parque. El día que pusieron la película se fue mucha gente allí en plan romántico a sentarse en un banco para ver las estrellas. Como todos querían ir yo también me animé y fui al ratito a dar un paseo, y como hace tanto frío las parejitas no podían estar quietas y no dejaban de moverse continuamente. Me decían que se estaban calentando y no me extraña, este invierno está siendo muy duro. Había mucha más gente que de costumbre, incluso bajo los árboles, donde mientras paseaba me encontré a Julio de nuevo. Estaba rarísimo, decía que estaba tomando un baño de luna, pero hija: bajo un árbol…qué raro es éste hombre. Creo que tenía fiebre porque estaba sofocadísimo y no paraba de decirme que le apagara el fuego. Yo creo que el perro le ha pegado alguna pulga porque se arrascaba constantemente sus partes pudendas. Me dio tanta pena que fui en busca del médico para contarle, pero no debía ser nada grave porque se estuvieron riendo los dos durante un buen rato. Se oían las carcajadas desde el bar, que allí me quedé esperando.

Bueno, Inés, poco más que contarte, salvo que mañana me van a hacer un masaje y además me van a enseñar cómo se hacen. ¡Estoy deseando! La gente se ríe cada vez que salgo a la calle con el coletero, me lo pongo para acordarme de ti. Aquí debe ser muy común llevarlo porque les hace mucha gracia: lo señalan con el dedo y se parten de risa y yo me río con ellos. En cambio hay quien parece ofenderse cuando lo ve. Como no entiendo lo que dicen…a lo mío.

Un beso muy grande mi querida amiga. Estoy deseosa de volver al pueblo y poner en práctica estos masajes que voy a aprender aquí. Así me saco un dinerillo extra, que no me viene nada mal. Los primeros los haré gratis por el regalo que me han hecho entre todos. Cuídate mucho y escríbeme para contarme cómo va tu aprendizaje.

Te quiere mucho ésta que no te olvida.

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Published in: on 28 agosto 2009 at 14:13  Dejar un comentario