LA HABITACIÓN DEL MIEDO

18 de Febrero de 2010

Y no puede tener otro nombre porque hay que tener dos cojones bien puestos para entrar ahí. Despelotarse para quitarse o ponerse el pijama es terrorífico y echar un kiki traumático. Pues como no sea con escafandra, como que no. Mejor lo dejamos para el verano y ahora matamos la libido haciendo calceta, aunque sea con los dientes. Estoy segura de que si me pongo un ovillo de lana en la boca, me hago una bufanda en diez minutos. No hay dios que pare de frío, es una jodida cueva. Solo me falta pintar bisontes en las paredes, poner unas lucecitas en algunos rincones estratégicos y cobrar la entrada.

No me libro del frío, parece una condena. Estoy pensando en irme a alguna puta isla donde no haga frío en todo el año. Y si es desierta mejor. Por pedir que no quede, que luego hay quien me dice que soy pobre hasta para pedir. Como mi ex-marido cuando hacíamos planes de lo que haríamos si nos tocaba una primi. Siempre le decía que ojalá no me tocase una cantidad exagerada si se diera el caso, porque no lo necesitaba entonces. Tampoco lo necesito ahora. Pero sí un pellizquito para poner la casa en condiciones, al menos para olvidarme de que existe el frío dentro de ella.

Published in: on 18 febrero 2010 at 14:25  Dejar un comentario