BIOPSIA DE MAMA INDOLORA

26 de Junio de 2012

Esta mediodía me han hecho la biopsia de mama. Perfecto. Han sacado siete muestras y ha ido estupendamente. Contrariamente a lo que parece (al menos en mi caso) lo peor de todo ha sido la postura, el tener que estar cuarenta minutos con el brazo extendido a lo largo de la cabeza (como la la estatua de la libertad) con un cojín debajo a lo largo de medio cuerpo, lo que hace una postura incomodísima y acaba doliendo el hombro bastante. En mi caso ha durado más tiempo porque hay más bultos que analizar, pero no en todos los casos dura tanto y ha sido muy agradable. Para mi ha sido una mínima molestia y estoy encantada con el personal que me ha tocado, que hasta hemos hecho bromas durante el procedimiento. Mi valoración es muy buena, no hay que tener tanto miedo a esta prueba porque es más incómoda que dolorosa.

Eso sí, ahora no puedo hacer casi nada durante dos días: ni levantar pesos (ni el de una sartén) ni hacer nada en casa. Es una putada, pero aún me queda la mano izquierda para hacer un apaño en la casa aunque no quede igual de limpia. Se ha pasado la anestesia hace mucho tiempo y no he tenido más que una mínima molestia.

Resumen: Positivo en todos los aspectos.

Published in: on 26 junio 2012 at 22:21  Comments (2)  

LA INCERTIDUMBRE

11 de Junio de  2012

Estoy esperando cita para una biopsia de mama, éste cuerpo serrano no se harta de darme sustos.  Soy la niña de los bultos: en las ingles, detrás de las orejas, en el párpado y ahora en la pecho. He llegado a la conclusión de que mi cuerpo se aburre.

La incertidumbre es una mierda, yo simplemente estoy a la espera porque el resultado no tiene por qué ser malo, pero J, mi pareja, no lo lleva bien. Intenta disimular su preocupación aunque sus expresiones para mí son un libro abierto a sus pensamientos. Sé que tiene miedo por si el resultado es positivo, así que tengo que hacer payasadas a cada rato para quitarle hierro al asunto. Un biopsia es para descartar, no siempre para confirmar una enfermedad. Yo no me preocupo de algo que no sé si es o no es, pero sí espero que lo hagan rápido para que él se quede tranquilo de una vez. Mientras tanto, hay que esperar.

Published in: on 11 junio 2012 at 9:59  Dejar un comentario  

UN GLOBO, DOS GLOBOS, TRES GLOBOS

05 de Abril de 2012

Soy un globo. No sé el tiempo que tardarán en desaparecer los efectos secundarios del puto Cerazet. Ha pasado tiempo pero estoy impaciente, aunque los dolores de cabeza diarios han remitido, la niña del exorcista debe estar haciendo calceta porque está muy calladita y las naúseas también están de vacaciones. Me quiero volver a poner los pantalones sin calzador. No me quejo pero me falta algo importante: ¡DESHINCHARME!

Published in: on 5 abril 2012 at 10:45  Comments (2)  

¡¡SE ACABÓ EL CERAZET!!

26 de Febrero de 2012

El viernes terminé el tratamiento voluntariamente. Aún me quedaban tres pastillas y lo terminaría mañana, pero después de todas las náuseas que tuve ese mismo día, y de que la comida del mediodía se fuera directa a la taza del w.c. decidí dejarlas del tirón. No he querido soportar más la tortura, el efecto tan “beneficioso” que iban a tener durante dos meses no se irá a la mierda por tres días. Si han hecho el efecto que esperaba la gine (aparte de joderme viva) lo han hecho ya. ¡¡Soy libreeeeeee!! ¡¡A tomar por culo las hormonas!! Ahora me queda tener paciencia y esperar a que éste cuerpo serrano vaya eliminando poco a poco toda esa mierda que me he metido y vuelva (espero) a la normalidad. Guardaré a la niña del exorcista en el baúl de los recuerdos, ya no tendre más dolores de cabeza, el balón de playa volverá a ser una barriga normal y las taitus volverán a entrar en el sujetador. No tendré más naúseas, ni más vómitos y espero poder entrar en los pantalones de nuevo sin tener que utilizar un calzador. Se me quitarán las espinillas y dejaré de tener cara de paella. La líbido encontrará el camino a casa y la flojera se convertirá en ganas de hacer cosas de nuevo.

Voy a recuperar el ánimo, voy a volver a ser yo y a recuperar mi vida de nuevo.

CERAZET…..¡¡¡A TOMAR POR CULO!!!

Published in: on 26 febrero 2012 at 17:31  Comments (10)  
Tags:

PROFESIONALES ANTICRISIS

Published in: on 8 febrero 2012 at 17:10  Comments (1)  

¿CERAZET? NO, GRACIAS.

07 de Febrero de 2012

No me gusta nada éste comienzo de año, de momento no hay nada bueno que contar. Por escribir, escribiría mil cosas, pero de momento decido dejarlas en el tintero hasta nueva orden. Algunas no quiero sacarlas a la luz por temor a quién pueda leerme, y otras solo porque me hastía hasta pensarlas, como para además dedicarme a escribirlas. Si a éstas alturas me queda alguna neurona sana seguro que está de asuntos propios o de vacaciones. (Hijaputa…..¡ya volverás!)

Me quedan tres semanas de tratamiento hormonal y no veo llegar el día de terminarlo. De nuevo tengo la panza como un balón de playa, dolores de cabeza un día sí y otro también (cuando nunca los tenía antes) y algunos días una mala hostia que no me aguanto ni yo. En cuanto lo termine me voy a la gine a que me haga una ecografía, la número 5237 calculando así a ojo. Si los quistes no han menguado que me operen de una puta vez, y si han menguado también. No pienso seguir tomando absolutamente nada que altere ni mi estado de ánimo, ni mi cuerpo, ni mi vida. Así que a tomar por el culo el Cerazet.

Te quedan tres semanas de vida ¡pastilla mierdosa!

 

Published in: on 7 febrero 2012 at 23:46  Comments (2)  

INGENIERÍA Y MANIPULACIÓN GENÉTICA

3 de Mayo de 2009

De una sala de espera en donde están las típicas y asqueantes (para mi gusto) revistas del corazón las cuales no soporto, he conseguido rescatar por suerte, de entre toda esa mierda, una revista de salud que me salvó de la desesperante espera también típica de cualquier sala de espera, valga la redundancia. Tenía fecha del mes de marzo, y he leído que muy pronto estarían permitidos por Ley los niños “a la carta”, pero no sé si he leído bien o si es que no me lo he querido creer. Me parece una aberración que algunas personas quieran tener un hijo con unos rasgos específicos. Una cosa es tener un hijo para utilizar las células madre y poder salvarle la vida a otro hijo,  y otra muy diferente utilizarlo para escoger por ejemplo el color de sus ojos, el del pelo o su sexo, como quien va a la pescadería a primera hora de la mañana para escoger las mejores sardinas, es la mierda más grande que el mundo de la ingeniería genética ha sido capaz de “lograr” hasta la fecha. Todavía esperarán un premio, como si escupir a la naturaleza fuera un hecho heroico. Valiente mierda de éxito, yo me limpio el culo con ello. Aunque los dos padres estuvieran en el Guinness por feos y por gilipollas a la vez, no sería motivo suficiente por el que no se le permitiera a un hijo nacer con los rasgos que la lotería genética quisiera regalarle, por lo que una vez más, me imagino la situación:

-Hola, buenos días, ¿qué desean los señores?

-Buenos días, queremos un bebé: que sea un varón, que tenga los ojos azules, los labios carnosos, la nariz perfecta donde las haya, una dentadura del mismo calibre, no vaya a salir con la de su padre que parece un conejo, ni con la mía que soy belfa. Lo quiero con las orejas en su justa medida, que no domine en ese aspecto la genética por parte de su abuelo y salga con unas orejas que cuando haga mucho viento tenga que metérselas en el bolsillo de la camisa para que no se desequilibre. Lo quiero rubio y con un metro ochenta y cinco. Libre de enfermedades, musculoso, que se le note la tableta de chocolate  y con una churra que cuando se la ponga encima del hombro parezca un butanero. También quiero que tenga un cociente intelectual de  160 como mínimo, simpático, con iniciativa, don de gentes y trabajador.

-Muy bien, señora. ¿Alguna cosa más?

-De momento no, pero si me acuerdo de algo más le llamo.

¿Hasta dónde coño vamos a llegar? Creo que no quiero saberlo y espero no verlo, porque esto tiene toda la pinta de que con el paso del tiempo, pudiera volverle la “inspiración” a algún tarado hijo de puta como Hitler y querer convertir la raza humana en una raza “aria” o algo parecido. Y pobres de nosotros, que ese dios nos coja confesados, porque el que más o el que menos tiene alguna tara física o psíquica, cuando no las dos en conjunto, por lo que a los creyentes les digo, ir rezando todo cuanto sepáis, que esto no ha hecho nada más que empezar.

Published in: on 3 mayo 2009 at 23:26  Comments (2)  

LA JOYA DE LA CORONA

20 de Abril de 2009

Mañana tengo que llamar al gine sin falta. Lo estoy demorando día tras día porque no es mi mejor momento y la verdad, cuando estoy así, de lo que menos tengo ganas es que de que venga un desconocido de cara conocida a sobarme las entretelas, a meterme los dedos hasta el corvejón y el espéculo hasta donde dé de sí su longitud. Voy a esperar a la siguiente regla y después pido cita.

En la última consulta después de la operación tenía una molestia. Al llegar a la consulta y preguntarme cómo estaba le dije que tenía un dolorcillo, que no era gran cosa, pero que pensaba que él debería saberlo, que para eso sabe de mis entresijos más que yo, por el hecho de que él los ve en primer plano y para eso tiene una carrera, la de “Totelotoco”.

-¿Dónde tienes la molestia?

-Pues….hombre….

-¿A estas alturas te da vergüenza?- Como si una estuviera acostumbrada a hablar del chichi a todas horas.

-Pues sí, coño. Me da y mucha- Bien lo sabes tú, melón.

-Pero tienes que señalarme el sitio exacto para que sepa dónde mirar.

-Ya lo sé, joder, pero qué quieres…no soy contorsionista. Y no querrás que me despatarre y me meta el dedo aquí mismo como si me estuviera haciendo una macoca. Míralo todo y si hay algo anormal tú lo sabrás mejor que yo, que para eso eres el médico.

Lo peor viene cuando tengo que ir a la farmacia. Odio las farmacias porque son unos putos corrales. Es como ir al mercado, donde todo el mundo se entera de lo que compras, donde no tienes ni un rinconcito para decirle al farmacéutico algo que pertenece  exclusivamente a tu intimidad y no a la de todo el puto pueblo.

Una vez examinada me dice que pueden ser hongos. Cada vez que tomo antibiótico los hongos no encuentran mejor sitio donde poner el campamento que en el chirri.

– ¡Pues yo me cago en el puto antibiótico y en su puta madre!

-Mujer…no te pongas así…

-¡Claro! ¡Como tú no tienes una plantación de champiñones en los huevos, qué te importa!

-Joder…

-¡Jodamos!

-Vamos a ver, la cosa no es tan grave. Te voy a dar unas pastillas que tienes que tomar durante cinco días y asunto resuelto. No seas tremendista.

-No soy tremendista. Es que  tú no tienes que ir rascándote lo huevos por la calle, y yo sí la corcusilla. Porque cuando me entra ese picor me es imposible no rascarme y parezco una sarnosa. Y eso jode, qué quieres que te diga…

Me voy a la barmacia, dicho sea el nombre a propósito porque la gente dice que aparca un momento el coche en la parada del autobús para ir a la farmacia, cuando en realidad es para entrar al bar de al lado para ponerse hasta el culo de cervezas. La barmacia para no variar está de gente hasta la puerta porque es muy pequeña y por la tarde está siempre muy concurrida. Mientras unos salen otros vamos entrando, así que siempre está llena. Pido la vez y me la da un hombre de mediana edad teniendo él delante al menos tres personas y yo otras detrás que van pidiendo la vez y se va llenando de nuevo el local. Cuando me llega el turno no sé dónde meterte ni cómo pedir una crema para el picor de la que no tengo receta, solo de las pastillas.

-Hola, dime…

-Hola, ésta receta y -bajo el volumen y le digo en voz baja- alguna cosita para el picor.

-Para el picor ¿de qué?- Me dice muy poco prudente el bicho.

No miro hacia atrás para ver cuánta gente hay porque sé que está hasta el culo y que todos se van a enterar de que me pica el chirri, así que le hago un gesto superexageradodeputamadre con los ojos señalando mis partes pudendas. Pero el bicho no se entera.

-Una crema para aliviar el picor mientras las pastillas hacen efecto-. Le digo casi en susurros. Erróneamente se me ocurre pensar que el bicho sería capaz por la receta de “adivinar” para lo que fuera la crema de los cojones, pero una vez más pienso mal, y ya con la mala hostia me entra tal euforia que decido hablarle claro y me la suda que se entere todo el mundo, porque puede más el picor que el pudor.

-¡La joya de la corona, hijo! ¡Una crema para la joya de la corona! (So torrrrrrrrrrrrrpe)

– Ahhhhhhhh (tontolnabo) vale….. (pareces tonto, bicho).

En las barmacias debería haber el mismo sistema que en los bancos, donde si para hablar de dinero la gente necesita intimidad, en ellas para hablar de ciertas “partes” también es necesaria. Sobre todo, cuando se trata de “La joya de la corona”.

Published in: on 20 abril 2009 at 22:54  Comments (2)  

A LA TERCERA VA LA VENCIDA

31 de Marzo de 2009

Ésta tarde he ido a hacerme una telerradiografía de la columna por tercera vez. La primera me presenté alli sin más y me dijeron que tenía que pedir hora. Una vez la tuve, volví, y justo al llegar mi turno vino a toda prisa una enfermera que le dijo a la recepcionista:

-No cojas más telerradiografías porque se ha fundido la bombilla de (no sé qué coño).

Mira tú que suerte….justo cuando me tocaba, que tenía hora a las cuatro y diez, y eso supuso: que J. pidiera permiso para salir del trabajo antes de tiempo, que viniera corriendo a casa, que nos tragásemos la comida y entrásemos en el coche los dos aún con la boca llena, tener que ir desde casa hasta el centro en plan “Paris Dakar” incluso saltándose algún semáforo en rojo, que al llegar no hubiésemos encontrado ni un puto y jodido aparcamiento, que con los nervios nos pusiéramos a discutir, y que en el último momento encontrásemos a un gorrilla al que había que pagarle algo porque si no lo haces te joden el coche. Todo un éxito. Y toda esa puta parafernalia para que te digan que todo eso ha sido en vano “PORQUE SE HA FUNDIDO UNA BOMBILLA”. Es decir, por una puta bombilla: J. tiene que pedir permiso en el trabajo para salir antes de la hora, tiene que venir a casa a todo trapo, engullimos algo de comida, nos metemos en el coche diciéndonos quién coño sabe qué porque ni nos entendemos hablando mientras masticamos, conduce como si le fuera la vida en ello arriesgándose a tener un accidente, llegamos y nos volvemos locos buscando aparcamiento, discutimos, le paga a un gorrón por indicarle un hueco donde aparcar LIBRE de pago alguno, (solo en esos momentos me alegro de que existan los gorrillas. Egoísmo puro, todo sea dicho) y cuando llega mi turno ¿¿¿me dicen que no puedo hacerme la prueba porque se ha fundido una puta bombilla??? ¡¡Anda a tomar por culo…!! ¿¿Me van a contar que una clínica no hay una jodida bombilla de recambio?? Le miro a la pobre enfermera con cara de Mr. Hide, la cual me doy cuenta de que lo nota a la legua y me empieza a dar toda clase de explicaciones habidas y por haber, de cómo sin esa bombilla no se atreve a hacer la prueba por si me cortara las vértebras o se quedara corta en alguna parte. Pienso que no supe esconder la malísima hostia que se me puso al saber que eso suponía otra odisea igual, ya que las horas para esa prueba son más o menos en esa franja, lo que suponía otro día a la carrera.

Hoy hemos llegado a tiempo y J. ha encontrado aparcamiento justo enfrente de la línica y sin gorrillas. Cojonudo. Iba todo tan bien que pensé que se tenía que joder el asunto por algún lado para no perder las buenas costumbres, pero por una conjunción de algunos planetas aún desconocidos me equivoqué y todo hay ido bien. Hasta que al entrar la enfermera me dice:

-¡Hola! Mira, la bombilla que se fundió el otro día era ésta, es que sin eso no me atrevía a hacerte la prueba.

-No te preocupes. (¡Que remedio…!) Hoy por fin será psoible.

-Quítate toda la ropa y te quedas con las braguitas y los calcetines y te pones la bata abierta por detrás. (Hoy follo con calcetines. ¡Arriba el romanticismo! Me viene el recuerdo de la visita al gine. Éste parecía venir directo a echarme un kiki. Me equivoqué, pero hoy me enculan directamente. ¡Hostias, hoy sí que sí!).

Con la puta prisa y con la manía de dejarlo todo arreglado en casa antes de irme como quien se va de vacaciones, me he olvidado al ir a la ducha de coger unos calcetines limpios, y me he puesto corriendo los de andar por casa, que son de invierno. Monísimos ellos, a rallas horizontales negras y blancas  y me llegan por encima de las rodillas. Odio a muerte esas batas, me recuerdan al puto hospital, los pobres pacientes andan arrastrando ese chisme que parece un perchero para transportar la bolsita del suero, mientras se alejan por los pasillos asomando por detrás con la bata abierta, la ropa interior y la espalda al aire. Ya, como que a uno cuando está enfermo eso le importa un pito, pero la sensación de abandono por parte del hospital a mi parecer, es grande. Ya de gastarse un dinero en semejante trapo, podrían tratar a los enfermos como personas y ponerles como en algunos sitios hacen, un pantalón y esa especie de camiseta con el cuello en forma de pico.

Mientras espero a que me llamen le digo a J. que si hoy hay algún otro problema, rompo el volante y no vuelvo. Me voy al traumatólogo con las radiografías normales y sin esa y que se apañe. No tengo paciencia para tanta chorrada ni pienso hacerle pasar a J. las de Caín otro día más por una mierda de prueba, para que encima (eso espero) me diga el trauma que el problema es de sobrecarga muscular y no de la columna. Me voy al cambiador y me quedo en los paños menores y minúsculos que me ha indicado la enfermera. Pero cuando me miro los pies y me doy cuenta del olvido, me da la risa. Me descojono alli sola pareciendo una tarada mental y decido salir en bragas, descalza y a lo loco. No pienso salir con esos caletines-medias ni muerta. Asomo por la puerta descalza y las dos enfermeras me miran directamente a los pies. Me doy cuenta, pero yo a mi pedo, me la suda el descaro con que lo hacen. Siguen a lo suyo y por fin me hacen la puta telerradiografía. Menos mal que no tengo que volver otro día a por ella y me la dan al ratito. Espero no tener que volver hasta dentro de otros 20 ó 30 años, porque para entonces ya tendré la memoria perdida y seré capaz de irme con una escafandra en la cabeza, como hoy con los calcetines de cuello vuelto.

Published in: on 1 abril 2009 at 0:07  Dejar un comentario  

LO QUE HAY QUE AGUANTAR…

17 de Febrero de 2009

Hay que ver lo cobarde que soy para depilarme con cera. Acabo de llegar de la esteticién y todavía me tiemblan las canillas, pero no soporto el vello y me gusta la depilación integral. Duele, pero ahora estoy limpia de “polvo y paja”. Merece la pena, aunque no me acostumbro ni a tiros. Siempre me dice “para ser de Bilbao…no te pega ser tan cagada”. Y coño…¡que duele un huevo! Y es que, cuando se acerca con esa espátula que me mira revirao….ofú, que me cago toa y me entra un tembleque que me dan ganas de cerrar las piernas de golpe y decirle ¡una mierda “pa tí”! Pero claro, si no lo hiciera llegaría un momento en que hasta tendría que hacerme rastas en el chirri y no me seduce mucho la idea. La próxima vez me tomaré un cubata antes de ir para envalentonarme e ir en plan vasca….vasca, como dice mi hermana. Con dos cojones, como las de verdad. Me despatarraré y le diré “toa tuya”. Bueno no, a ver si va a pensar lo que no es y la jodimos tía Paca. Mejor me despatarro y me callo.

Y hablando del despatarre, mañana tengo que llamar al gine para pedir cita. Está claro que lo mío es el despelote padre. Oye…que tiene una que enseñarle el chirri a to quisqui: al gine, a la esteticién, a la matrona, al marido…total, que tan pudorosas somos algunas que “pa qué”, si luego te pasas media vida enseñando los entresijos de tus entretelas a media España. Porque el mío lo han visto tantos ginecólogos, que acabo antes nombrando los que me quedan por conocer. Al final ya ni lo piensas, simplemente llegas, saludas, te despelotas y te despatarras directamente. Casi con la misma velocidad y entusiasmo, que cuando tienes prisa por echar un kiki cuando no tienes ni putas ganas y te desnudas a todo trapo por darle el gustazo a la pareja y quitare eso de encima. Y digo casi, porque entusiasmo en ir al gine, ninguno. Que estás ahí, toda “despatarrá” sin saber adónde mirar, con esas cachas como la Maria Teresa Campos toas abiertas, una mirando “pal” Serantes y la otra “pal” Gorbea. Y ahora mientras esás tumbada te empiezas a mirar los pies por mirar a alguna parte de lo cortada que estás, y te das cuenta de que no te has cortado las uñas y tienen el mismo tamaño que los mejillones que había en la paella que te comiste el domingo. Y por si fuera poco, tienes en los dedos un montón de pelusillas de los calcetines. Él, que se va acercando mientras se pone los guantes, que le ves que te mira el chirri con poco disimulo (debe ser para mentalizarse de dónde tiene que meter la mano) mientras te pregunta por tus últimas reglas. Y ahora se acerca tanto, tanto…que ¡joder! en vez ir a hacerte una exploración ginecológica, parece que viene directo a echarte un polvo. Ese momento es extraño, como un desasosiego porque llega el momento más desagradable, y a la vez una sensación de alegría cuando parece que viene directo al kiki. Hasta que te mete el espéculo para hacerte la citología y te cagas en toda su casta por lo frío que está el puto aparato y te dice:

-Está un poquito frío, pero es solo un momento.-

-Sí…no pasa nada.- (¿Lo has probado acaso, listillo…?). Ya estoy acostumbrada.- (¡Los cojones!).

Nadie se acostumbra a eso. El espéculo es como una churra refrigerada, como masturbarte con un frigodedo durante medio minuto. O peor.

A lo largo de los años he tenido ginecólogos de todos los colores: viejos, jóvenes, mujeres, guapos, feos, simpáticos, mongolos, prepotentes, descarados. Vamos, de todo un poco. Pero a este último no sé por dónde cogerle (además de por el cuello) porque no le acabo de pillar el punto. Es muy “echao palante”, supongo que nadie con un carácter tímido puede ser ginecólogo, de ser así tendría que hacer las exploraciones a tientas. No me imagino a un gine timidorro que se acerca a tí “colorao” como un tomate, porque entonces la venganza sería terrible. Le pondría cara de guarrilla salida y desesperada, me despatarraría tanto que la distancia de los hierros para poner los pies se iba a quedar pequeña. Y entonces le haría gestos y toda clase de muecas haciéndole ver que estoy más caliente que la alpargata de un calero. Si…dulce venganza. Por todos aquellos que vienen a tí, tan desvalida, muerta de vergüenza, tan vulnerable, tan desnudita y tan “despatarrá”, en plan “Nena….ábrete bien, que aquí está el macho”. Pues sí, me encantaría vengarme algún día haciéndole pasar a alguno la misma vergüenza que pasamos algunas de nosotras. Todo se andará…

Published in: on 17 febrero 2009 at 20:59  Dejar un comentario